A VUELTAS CON EL HIYAB.

Collado Villalba, 24 de abril. Isabel Herranz.

El recién nombrado secretario de Cooperación al Desarrollo (qué paradójico, qué sabe este señor de cooperación al desarrollo, educación intercultural, inmigración…) por la Federación Española de Municipio y Provincias, don José Pablo González Durán, alcalde de un municipio de 55.027 habitantes según el padrón de 2009 y donde aproximadamente el 20% de esos ciudadanos son de origen extranjeros, ha estrenado la campaña electoral en una biblioteca de barrio, realizando unas declaraciones “gloriosas”. En este municipio donde conviven más de treinta nacionalidades y varias religiones y creencias, este señor ha saltado a la palestra y a los medios informativos por “ser un firme defensor del estado laico y de que no se permita el Hiyab en los centros educativos por ser un símbolo religioso. Palabras textuales “si al hiyab se le atribuyen un símbolo religiosos no debería estar permitido en los centros educativos de un Estado laico”. Lo mismito que Esperanza Aguirre y la consejera de Educación Lucía Figar ambas del PP. Al señor González Duran, Alcalde de Villalba debemos hacerle unas aclaraciones acerca de lo que significa “estado laico” y sobre lo que nuestra Constitución dice acera de las religiones y creencias.

Este término nace en el Siglo de las Luces y toma impulso moderno de los Estados, organizaciones y personas para la independencia de las instituciones respecto al poder eclesiástico y el deseo de limitar la religión al ámbito privado, particular o colectivo de las personas y permitir las mejores condiciones para la convivencia, poniendo al Estado de árbitro y como reglas de juego los Derechos Humanos. Un Estado laico pretende alcanzar una mejor convivencia al ordenar las actividades de los diferentes credos asegurando la igualdad de todos ante la ley. La educación laica y pública mantiene la independencia de la enseñanza respecto a cualquier creencia o práctica reeligías y no se dirige a una en concreto.

En el artículo 10 del Título I de la Constitución dice “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden jurídico y de la paz social.

En el artículo 13 dice: los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el presente Título en los términos que establezcan los Tratados y la ley.

Y por último el artículo 14 dice “los españoles son iguales ente la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, religión, sexo, opinión o cualquier circunstancia personal o social”

Señor Alcalde, son las Instituciones las que deben ser laicas. Usted no puede imponerle a nadie si laicicidad. Todas las personas tienen sus creencias y cultura, sus sentimientos identitatarios, usted también. Y lo que deben garantizar los Centros educativos es que se conozcan y respeten las diferentes creencias y culturas, que se produzca un intercambio de ideas y razonamientos acerca de las costumbres. En definitiva, que los chicos desarrollen un pensamiento crítico (usted mismo se lo decía en la inauguración de una biblicota de barrio ayer mismo). Y ese pensamiento crítico incluye a todos los dogmas, incluido el “Etnocentrismo”

Señor Alcalde, por si no lo sabe, para un adolescente, (como la chica de Pozuelo, por ejemplo) en su momento máximo de desarrollo moral (Piaget) la imagen personal es fundamental. Y el sentido de pertenencia. La y el adolescente están elaborando su mundo interno (autoconcepto) y externo: “soy de una cultura”, “tengo uno valores”, “Yo pienso esto acerca de la sociedad, las personas…”La búsqueda de la identidad del adolescente es uno de los pilares básicos en esta etapa evolutiva. Y es en una sociedad pluricultural donde la chica y el chico van construyendo esa identidad individual que necesitan para ser personas autónomas y libres.

Con su visión etnocéntrica (los europeos, los blancos, los de origen cristiano somos los mejores) y adultocéntrica (vosotros sois muy jóvenes y no sabéis lo que queréis, dejaros aconsejar por nosotros, los de cuarenta que ya somos adultos) usted da consejos a los chicos, pero no habla con los chicos. Trivializa el tema ¿se ha molestado en hablar con mujeres musulmanas para saber que opinan ellas del uso del hiyab? ¿Ha dialogado con ellas acerca de por qué lo llevan? ¿Conoce usted algo, no tan manido, no tan publicitado, acerca del Islam, sus costumbres, el papel de la mujer, sus libertades y derechos? ¿Ha visitado y convivido en un país de religión musulmana, señor González? ¿Tiene entre sus amistades a personas de origen marroquí?

¿Qué mensaje estamos dando a los adolescentes con nuestras declaraciones? Que somos banales, superficiales y demagogos? Que hablamos sin conocer, sin preocuparnos en saber algo sobre “el otro”, sobre el “diferente”. Que lo único que nos importa es hacer populismo barato sobre un tema tan delicado como son las creencias de las cuales lo ignoramos casi todo.

¿Así demostramos que creemos en la diversidad, en el mestizaje cultural? ¿Qué queremos construir una ciudad donde todas y todos quepamos, con y sin pañuelo?

¿Prohibiremos a partir de ahora a los chavales sus camisetas del Che Guevara, sus palestinos al cuello, sus piercing y tatuajes, sus escotes de vértigo y sus calzoncillos por encima de la cinturilla del pantalón?

¿Volvemos al uniforme de falda por debajo de la rodilla y pantalón gris para los chicos de la época del caudillo?

Isabel Hernanz Melones, Educadora Social-


ESPECIAL 2011